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Los sobanderos, una tradición que permanece en el llano

Gerardo Trujillo aprendió la sobandería con el sobrino de un payé en Miraflores (Guaviare).
Conoce las 7 plantas medicinales que curan más de 30 enfermedades y sana ‘el cuajo’ (peritoneo). Antes era jugador de gallos y ahora su única labor es sanar.

Marino Vidal es quinesiólogo, sin título, y no le molesta que le digan sobandero.

Antes era ebanista y se dedicó a estudiar las formas de los huesos.
Ellos hacen parte de ese grupo exclusivo de unos 150 miembros que se han ganado el respeto en la ciudad como sobanderos.

Aunque no tienen control de las autoridades sanitarias, piensan que se necesita más vigilancia “porque sí hay inescrupulosos que juegan con el dolor de las personas”.

“Tenemos un don de Dios que ha perdurado en el tiempo. Con tanta tecnología seguimos ayudando a la salud de los más pobres”, dice Trujillo, quien hace oraciones a Dios y a la Santísima Virgen antes de iniciar sus sanaciones. Cada consulta vale 20.000 pesos.

Marino es más científico. Ha hecho cursos de medicina deportiva e incluso dice haber inventado un masaje para curar el mal del espolón calcáneo, que aqueja el talón del pie.

“Dejé la ebanistería para dedicarme a esto. Hace años lo hacía ‘ad honorem’, ahora me toca cobrar porque no tendría de qué más vivir”, dice Vidal, quien cobra entre 10 mil y 15 mil pesos por casa consulta.

“La tradición de los sobanderos en medio de una crítica situación del sector salud, es la única esperanza que tienen las comunidades más necesitadas para curarse de males como las torceduras” expresó el sociólogo Alberto Romero.

‘LOS OFICIOS DEBEN SER COMPLEMENTARIOS’: ROZO

El médico Eduardo Rozo dice que aunque algunos critican a los sobanderos, son complementarios con los médicos graduados.
“La medicina tradicional es válida, siempre y cuando se haga con responsabilidad. Hay algunos sobanderos que no lo son y terminan por complicar una lesión. Se necesita es capacitarlos”, advirtió Rozo.

Fuente: Eltiempo.com