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Jíbaros expenden droga en parque de estrato cinco en Villavicencio

Expendedores y consumidores de marihuana y coca desplazaron a los recreacionistas.

Son las 9:00 de la noche del martes en el parque Guayuriba, frente a Torres de San Juan, en Villavicencio. Caminando por el lugar aparecen tres jóvenes.

Uno de ellos, de camiseta blanca, de unos 19 años, les dice a quienes lo acompañan: “Vengan y nos metemos este bareto”.
Unos minutos antes, cuatro personas, entre ellas una joven, se bajaron de un taxi en una de las esquinas del Guayuriba. Sin afanes, uno de ellos, de gorra roja, advierte: “Ojo con el fierro”. Se baja del carro y se manda la mano a la cintura, se le nota el arma.

Ese es el ambiente que se vive en este parque controlado por expendedores y consumidores de marihuana, ubicado en uno de los sitios más exclusivos de la ciudad, donde convergen barrios y conjuntos residenciales de estrato cinco.

Las amplias zonas verdes que muy temprano en las mañanas son utilizadas por personas que salen a trotar y a realizar ejercicios de estiramiento, en la tarde y la noche son ocupadas por jíbaros y drogadictos.

Es tal la cantidad de consumidores que allí se reúnen a fumar marihuana, que desde los edificios se ve una especie de neblina, una nube de humo.

“Aquí vienen a meter vicio muchachos del Buque, de Villa María, La Esperanza y también llegan en taxi desde otros barrios de la ciudad”, afirma un habitante de Torres de San Juan, aburrido porque ya no puede salir a caminar de noche por el parque.

En medio de la noche aparece una camioneta del Ejército, con Policía Militar. Soldados con fusiles se toman el sitio. Luego pasan policías en moto haciendo ronda. Algunos expendedores esconden la droga en caletas entre el pasto, debajo de piedras o la lanzan a un lote enmontado. Otros simplemente se alejan.

El lunes en la noche, entre la yerba, junto a un poste, la Policía Militar (PM) halló enterrada una bolsa con más de 30 cigarrillos de marihuana y un cuchillo.

“La rutina es la misma, llega la Policía o el Ejército y ellos (los jíbaros) se van, pero tan pronto se va la autoridad, enseguida regresan”, dice otro habitante de Torres de San Juan.

Sin embargo, cuando aparece la Policía Militar, algunos pobladores salen a jugar frisby y otros rugby.

En medio de las requisas, los consumidores son sorprendidos con cigarros de marihuana, pero dicen ser “drogadicto- dependientes”, aseguran que esa es su dosis personal y siguen en las bancas del parque o se alejan hacia un lugar más oscuro.

El microtráfico se disputa el parque

El tráfico y consumo de marihuana ha llegado a tal límite en el parque Guayuriba, que habría una disputa por el control de las ventas entre dos grupos dedicados al microtráfico de drogas.

En medio de esa disputa, la tarde del jueves de la semana pasada dos hombres fueron heridos a bala. Uno recibió tiros en la espalda y otro en el cuello. Los dos, según la Policía, son continuos visitantes del sector.

Fuentes no oficiales dicen que el episodio tendría que ver por el control del parque entre microtraficantes de Villa Humberto y de Brisas del Guatiquía.

No obstante, la Sijín asegura que la venta de marihuana se ha reducido en ese parque desde que la semana pasada capturaron a ‘Joselito’ y a una mujer, señalados de ser “los principales” expendedores de drogas del parque Guayuriba.

Los agarraron custodiando un expendio en el que tenían 1.000 dosis de marihuana y 100 de basuco.

Policía incauta 773 kilos de marihuana

El coronel Fernando Arteaga, subcomandante de la Policía Metropolitana, informó que el parque Guayuriba es objeto de un “estricto control” por orden del Comando.

Anunció que el plan es ejercer presión para sacar a los expendedores y consumidores del lugar como ocurrió, según el coronel, en los parques de Villa Suárez, Villa Humberto y Calamar. El martes, en la noche, un vehículo ubicado en el parque Guayuriba fue inmovilizado porque los sistemas de identificación estaban alterados, no coincidía el color y en el carro consumían marihuana.

El coronel Arteaga dijo que acabar con las drogas allí también requiere de un trabajo de salud pública con los consumidores.
Informó que este año en Villavicencio la Policía ha incautado 733 kilos de marihuana y 67 kilos de base de coca.

 

Fuente: Eltiempo.com