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El Mundial de Coleo atrae a una gran cantidad de turistas desde 1997

Este evento creado por el locturo Julio Santos hace 15 años es hoy un atractivo turístico.

El evento que reunirá a buena parte de turistas de todo el país, quienes llegan a Villavicencio para ver cómo un hombre montado sobre un caballo tumba a un toro agarrándolo por la cola, nació del capricho y la fe de un locutor que pensó que el coleo debía promocionarse como se hace con la música llanera.

Así nació el Mundial de Coleo: con la pasión, la entrega y la terquedad de un hombre que hace 15 años pensó que en cualquier parte del mundo en donde hubiera un jinete, un caballo y un toro, se podía hacer coleo y que todos reunidos en un solo escenario sería un bello espectáculo.

Y a fe  logró ese sueño. Los televidentes colombianos pudieron ver en 1997 por primera vez una transmisión de coleo y en ese momento nació el deseo de conocer un nuevo producto turístico autóctono de los Llanos Orientales.

Con el apoyo de la Alcaldía de esa época e improvisando, rogando para que le ayudaran con la manga de coleo, golpeando puertas y llamando a las embajadas de Brasil, Estados Unidos, Venezuela, Panamá, Costa Rica y México, Julio Eduardo Santos puso a rodar este evento que hoy ocupa el noveno lugar dentro del listado del calendario nacional del Ministerio de Turismo.

Por primera vez en octubre de 1997, no solamente se oyó el término criollo de coleo, sino que llegaron otras voces como Vaquijada (Brasil) Hierra (Panamá) y Colgadera (México) para hablar de lo mismo y el mundial arrancó con representantes de 11 países.

Hoy importantes firmas comerciales y marcas reconocidas del país son las patrocinadoras de este evento propio de la cultura llanera que trascendió las fronteras y se hizo tan popular que durante el puente festivo en el que se realiza se dispara el tráfico vehicular en la malla vial del Meta por la cantidad de turistas.

Toda esa fiesta deja provecho para la región: el comercio, los hoteles, los restaurantes, los almacenes y los centros comerciales se benefician, mientras toda la gente en general se siente llanera por esos días, porque la música, el joropo y el coleo se unen para vivir plenamente el mundial.

Curiosamente, según Julio Eduardo Santos, los que más sienten la fiesta son los turistas, gente foránea que, atraída por todo el colorido y el calor que se vive en la manga, llega cada año a gozarse el espectáculo.

Después de sortear todo tipo de embates de aquellas personas que quisieron arrebatarle esa idea y hacerle competencia, Santos logró rescatar y promocionar una costumbre que, luego de la convocatoria que se generó con el Mundial de Coleo, hizo que descubrieran una ferviente pasión por esta actividad en cada uno de los países participantes.

Hoy el coleo tiene dos defensores muy grandes: Coldeportes y el Comité Olímpico Colombiano porque es considerado un deporte que se arraiga en una cultura, que no se puede acabar de un brochazo y que, por el contrario, cada año entretiene a más seguidores.

Una ayuda divina

Aunque el camino ha tenido partes espinosas y han pasado muchas situaciones, el creador del Mundial de Coleo, Julio Eduardo Santos, cree que no ha estado solo.

Hace 35 años cuando empezó la carrera de locutor fue al santuario de la virgen de Manare, en Paz de Ariporo y le pidió al ente religioso que le ayudara a exaltar las costumbres llaneras, él lo empezó a hacer con su programa ‘Viajando por el Llano’ y ‘El zumba que zumba’ programas que exaltaron la música llanera. Pero indudablemente el Mundial de Coleo fue la cota máxima que alcanzó.

 

Fuente: El tiempo.com