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CUATRO HERMANOS SOBREVIVIENTES A CRÍMENES PARAMILITARES EXIGEN RESTOS DE SUS OTROS CUATRO FAMILIARES.

Los miembros de la familia Salamanca Peña fueron asesinados tras ser acusados de ser colaboradores de la guerrilla.

Yeison Salamanca Peña nunca supo si en las volquetas repletas de cadáveres de paramilitares que llegaban al cementerio de Tauramena (Casanare) para ser sepultados, muchos en tumbas sin nombre, estaban los responsables de desaparecer a siete miembros de su familia.

Él tenía 19 años y apenas estaba terminando el bachillerato cuando hombres bajo el mando de alias ‘Martín Llanos’ se llevaron a Gustavo Humberto Salamanca, su papá.

A este campesino lo retuvieron cuando iba a caballo de su finca al pueblo, hace unos 6 años.

Pronto, Emperatriz Peña, su mamá, enterada de la noticia se fue a donde los ‘comandantes’ a preguntar por su marido. Le dijeron que iban a preguntarle algunas cosas y lo dejarían, pero a los diez días se la llevaron a ella también.

De manera perentoria, alias ‘HK’ y ‘Careloco’, que dominaban la zona, citaron a Doris Patricia, secretaria del Colegio, que, al igual que sus padres, tampoco regresó. El último en desaparecer fue Heiner Humberto, otro de los hermanos Salamanca Peña, a quien los ‘paras’ le habían prohibido salir de la finca familiar, muy cerca de Recetor.

La misma suerte corrieron la tía Evelia Peña, el tío político Milton Colmenares y Adonaí Sánchez, esposo de una hermana de su papá.

Desde febrero del 2003, Yeison y sus cuatro hermanos comenzaron la peregrinación en busca de los suyos, pero debieron pasar años para contar con suerte.

El primer tropiezo lo tuvo meses después de la desaparición.

Tuvo que ingresar al Ejército por fuerza, cuando iba hacia Sogamoso (Boyacá), en busca de ayuda para encontrar a su familia y cayó en una requisa del Ejército. De inmediato fue reclutado.

Pensó que quizá sus superiores le ayudarían a encontrar a sus papás y a sus hermanos, pero la única respuesta que tuvo es que “se trató de una limpieza” y que no le podían ayudar.

Se le plantó a ‘Careloco’

Pero tras concluir su servicio, Yeison se prometió encontrar a sus padres, tíos y hermanos. Sus esfuerzos golpeando puertas dieron resultado en el 2005, cuando por testimonios de postulados a la Ley de Justicia y Paz encontraron unas fosas en Chámeza.

Allí estaban su papá y su mamá, pero siguen sin aparecer el resto de sus familiares.

Quizá por ese dolor que aún guarda en su alma fue que en febrero pasado, cuando ‘Careloco’ lo invitó a la cárcel Modelo para proponerle que retirara las denuncias en su contra a cambio de información sobre el paradero de sus hermanos y poderse beneficiar de Justicia y Paz, Yeison le dio un no rotundo y sigue representando a 33 víctimas de su pueblo hasta que le digan en dónde están.

Fuente: www.eltiempo.com